Hay dos grandes factores que influyen en la calidad de las impresiones 3D: las líneas de capa y las estructuras de soporte.
Cuanto más gruesas sean las capas usadas para la figura impresa en 3D, más visibles serán las líneas de capa. Si las líneas de capa son gruesas, crean un efecto de «escalonado» sobre una superficie plana o inclinada o provocan que las superficies redondeadas parezcan «pixeladas». Un menor grosor de capa generará una superficie de mayor calidad e impresiones más pulidas.
La impresión FDM tiende a usar capas más gruesas y las líneas de capa son más visibles incluso a la misma altura de capa debido al modo en el que las piezas se forman. Las impresoras SLA son capaces de imprimir con diversos grosores de capa, incluidas capas increíblemente delgadas de 25 micras, en función de la calidad de impresión deseada, lo que las convierte en la opción ideal para mostrar los mejores detalles. Las impresoras SLS y de inyección de aglutinante imprime con capas de en torno a 100-110 micras, pero las líneas de capa son prácticamente invisibles en las piezas finales.
En las impresoras FDM y SLA, las impresiones 3D incluyen estructuras de soporte que sirven de andamiaje para la pieza durante el proceso de impresión. Estas estructuras de soporte habrá que eliminarlas posteriormente, lo que puede ser difícil en el caso de las impresiones FDM y bastante fácil en el caso de las impresiones SLA (según la orientación de la pieza). Un proceso complicado de eliminación de soportes dejará marcas en el producto acabado, que deben lijarse y pulirse para tener acabados de alta calidad.
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